Biden se mantiene firme

Redacción: El Tiempo

Si bien el presidente Joe Biden siguió defendiendo este lunes su decisión de poner fin a la participación estadounidense en la guerra de Afganistán, el vertiginoso ascenso de los talibanes al poder y el caos que se desató en el país provocaron una tormenta política en Washington de impredecibles consecuencias para su joven administración.

Biden, como ya había dicho en el pasado, reiteró que «uno o 5 años más de presencia» estadounidense no habrían hecho la diferencia sin voluntad del gobierno y los militares en este país que optaron por no dar la pelea. «Una participación sin fin de EE.UU. en la mitad de una guerra civil era inaceptable», dijo el presidente tras reiterar que con esto se frenaba la muerte innecesaria de miles de soldados estadounidenses.

Ante el caos reinante en Kabul, Biden amenazó a los talibanes con represalias si interrumpían las operaciones de evacuación. En caso de un ataque, la respuesta será “rápida y contundente”, dijo prometiendo defender a los ciudadanos estaounidenses con “un uso devastador de la fuerza si es necesario”

Jake Sullivan, su Asesor de Seguridad Nacional, recalcó ante varios medios que EE.UU. había gastado dos décadas y más de un billón de dólares entrenando y dotando a sus fuerzas armadas para cuando llegara este momento. «Y sin embargo -dijo Sullivan- se rindieron ante los talibanes prácticamente sin disparar un solo tiro».

Varios en la administración demócrata, también resaltaron que el repliegue de las tropas de EE.UU. había sido pactado en un acuerdo que firmó la pasada administración de Donald Trump en febrero del año pasado con los talibanes en el que se comprometió a abandonar el país a partir del primero de mayo de este 2021.

Los focos sobre Biden. Rueda de prensa en la que el presidente estadounidense habló sobre Afganistán

En otras palabras, que Biden solo estaba ejecutando un pacto firmado por Trump y que extendió algunos meses para implementar un repliegue ordenado.

E hicieron hincapié, además, en que tras dos décadas en este conflicto -la guerra más larga en la que EE.UU. ha participado- el público estadounidense estaba ya cansado de la intervención y venía pidiendo su fin.

De hecho, las últimas encuestas, antes del descalabro de esta última semana, indicaban que más del 70 por ciento apoyaba esa retirada.

Hasta el momento no hay nuevas mediciones sobre la percepción del público tras lo ocurrido. Pero no hay duda que Biden pagará un alto costo, al menos en el corto y mediano plazo.

Especialmente por el impacto que están causando las dramáticas imágenes de afganos tratando de montarse en aviones de EE.UU. ya en marcha y que muchos han comenzado a comparar con la apresurada evacuación del personal estadounidense de Saigón en abril de 1975, el humillante final de la participación de este país en la guerra de Vietnam.

Y los republicanos, por su puesto, han comenzado a pasar la cuenta de cobro.

Nos estamos rindiendo ante las misma organización terrorista que permitió que Al Qaeda nos atacara hace 20 años

Trump, ignorando que fue él quien firmó el acuerdo inicial que puso fin a la intervención y que pasó sus cuatro años en la Casa Blanca tratando de acaba con el papel de EE.UU. en este y otros conflictos internacionales, dijo que Biden se había «rendido» ante los talibanes y algo así jamás hubiese sucedido de estar el frente de la Oficina Oval.

«Esto será una mancha sobre este presidente y su presidencia. Tiene sangre en sus manos», dijo por su parte Michael McCaul, republicano de más alto rango en la Comisión de Relaciones Exteriores.

El Senador Lindsey Graham, un fuerte aliado de Trump en la cámara alta afirmó, por su parte, que las consecuencias de la «estampida estadounidense» de Afganistán serán enormes para EE.UU. pues se verá débil ante sus enemigos y poco confiable entre sus amigos.

«Nos estamos rindiendo ante las misma organización terrorista que permitió que Al Qaeda nos atacara hace 20 años», añadió a su vez Liz Cheney, representante a la Cámara e hija del ex vicepresidente Dick Cheney.

Aunque este tire y afloje en la atribución de responsabilidades seguramente dominará el discurso político durante meses, sino años, lo cierto es que por ahora Biden tiene las de perder. Y las razones son múltiples.

La primera y más poderosa, sostiene Will Sales, que trabajó en temas de Afganistán con Trump y ahora hace parte del centro de pensamiento Atlantic Council, es que Biden por ser el actual presidente es quien debe asumir la responsabilidad.

«Pueden tratar de maquillarlo como quieran pero esta catástrofe va para el cofre de Biden. Es él quien está sentado en la Oficina Oval y él quien toma la decisión. Le apostó a algo que no salió bien y ahora cargará con ese lastre», afirma Sales.

Así mismo, se trata de una crisis en evolución que seguirá dando malas noticias en el futuro. Ya hay muchas críticas, por ejemplo, por el fracaso para anticipar el meteórico ascenso de los talibanes y en los planes de contingencia para evacuar el personal. Y es incierta la situación de miles de afganos que ayudaron a EE.UU. en estas dos décadas y que están tratando de abandonar el país para evitar una muerte segura si caen en manos de los extremistas.

Además, como decía Cheney, si el ascenso talibán se traduce en un resurgimiento de grupos terroristas que atentan contra EE.UU. y desestabilizan la región el precio para Biden y los demócratas será más alto. Por no hablar del deterioro en la situación de Derechos Humanos que ya se anticipa.

A larga, afirma Laurel Miller, que trabajó en el Consejo Nacional de Seguridad durante los años de Barack Obama, tanto la salida de Afganistán como sus consecuencias eran inevitables.

«Obama lo intentó, luego Trump y finalmente Biden dio el último paso. El desenlace probablemente iba a ser el mismo. Pero es el actual presidente quien pagará los platos rotos así con el tiempo se entienda que no había más camino», sostiene Miller.

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