Galán

Redacción: Roberto Rafael Rosania

En el año de 1988, en unos precarnavales de Barranquilla, Luis Carlos Galán Sarmiento, vino a la ciudad a visitar su sede central, una casona colonial, ubicada en la calle Sello con la carrera 20 de Julio. Recuerdo que eran aproximadamente las 9 de la noche, y el dirigente del Nuevo Liberalismo, llegó con una camisa roja y un sombrero vueltiao, su pelo ondulado y una sonrisa a flor de piel, saludando a la prensa y abrazando a sus amigos y seguidores. La impresión que tuvimos de él, es que era muy entusiasta y disfrutaba con pasión, el carnaval de Curramba, y poseía un carisma arrollador y una sonrisa que iluminaba aquella sede de patrimonio arquitectónico, y que hoy se debate entre las ruinas y el abandono.

Galán, venía mucho a la ciudad de Barranquilla, aquí tenía una dirigencia que despuntaba entre su movimiento como: Fuad Char Abdala, Arturo Sarabia Better, Tarquino Pacheco, Hernán Mogollón Bacca, Antonio Segebre Beradinelli, entre otros, con un discurso contundente contra las mafias del narcotráfico y la politiquería que tenía sumido en una crisis a su partido liberal, y que desde el Nuevo Liberalismo, fustigaba sin tregua alguna el clientelismo.

Luego fue tomando una fuerza descomunal su discurso contra el manzanillismo y las mafias del narcotráfico que habían permeado los partidos y al mismo Estado y se convirtió en un candidato sólido para llegar al poder y se desmarcó de su mismo partido, que lo vio crecer políticamente, cuando llegó e inclusive a hacer Ministro de Educación (1970-72), a sus escasos 22 años, en el gobierno del presidente conservador Misael Pastrana Borrero, convirtiéndose así Galán, en el ministro más joven en la historia política de Colombia.

Una noche turbulenta del 18 de agosto, del año de 1989, en la Plaza Principal de Soacha, Cundinamarca, unos sicarios enviados por el Cártel de Medellín, ubicándose estratigicamente debajo y en los alrededores de la tarima, dispararon por las aberturas del chaleco antibalas, destrozándole la vena aorta e hiriéndolo de muerte. Esa noche lo acompañaban una delegación de su movimiento político NL, entre ellos, Patricio Samper Gnecco, Germán Vargas Lleras, Yolanda Pulecio, y Juan Lozano, quienes lo llevaron en el carro de Samper Gnecco a un centro hospitalario de ahí, y luego fue trasladado de manera cinematográfica y más tarde al hospital de Kennedy, donde a los pocos minutos murió, debido a que se perdió un valioso tiempo, dijeron los médicos que lo atendieron debido al impacto de bala que le destrozó su vena aorta.

Hoy, vuelve a tomar fuerza, las ideas del inmolado líder, por el fallo proferido en Sala Plena de la Corte Constitucional, con la ponencia positiva del magistrado Jorge Enrique Ibáñez, con una votación de 8 a 0, le devolvieron la personería al Nuevo Liberalismo, fundado por Luis Carlos Galán Sarmiento. Fallo histórico ya que fue contrario al Consejo de Estado y al mismo Consejo Nacional Electoral.

La Corte Constitucional, devolvió personería al NL, en contra del Consejo Nacional Electoral y Consejo de Estado, que entre los años 2018 y 2019, le precluyó el resurgimiento a ésta colectividad política que fundara Luis Carlos Galán Sarmiento. Tanto el NL como la UP el M-19, sufrieron un nivel de violencia importante como consecuencia de sus ideales. Al año siguiente en años y anteriormente fueron asesinados Carlos Pizarro León-gómez (1990), Jaime Pardo Leal (11 de oct/1987), Rodrigo Lara Bonilla (30 de abril/1984) , José Antequera (3 de mayo/1989), Bernardo Jaramillo Ossa (22 de marzo de 1990) , Álvaro Gómez Hurtado ( Guillermo Cano Isaza (director del diario El Espectador) y Enrique Low Murtra, entre otros, hombres buenos que perdió el país, bajo las balas de las mafias del narcotráfico con nexos con gente del Estado, que puso a temblar al país. Galán, se graduó en la universidad de Georgetown en EE.UU., Servicio Exterior, Especialista en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos de la universidad Externado de Colombia. La tutela que logró que le devolvieran la personería a los hermanos Galán, fue inspirada en los Acuerdos de Paz, celebrados con las antiguas Farc, en donde se dejaba claro, que todos aquellos movimientos políticos que en el pasado tuvieron personería jurídica, pero que por cuestiones de la violencia desaparecieron, tienen derecho al restablecimiento de la misma a efectos de ampliar y profundizar la democracia participativa. El país no salía del asombro del magnicidio de Galán, cuando el 26 de abril de 1990, en pleno vuelo comercial de Avianca, la mafia en compañía de agentes del Estado, asesinan al comandante y uno de los cofundadores del M-19, Carlos Pizarro León-gómez. Único candidato en el mundo, que fue ultimado en un vuelo cuando que salía de Bogotá rumbo a Barranquilla, donde tenía un recorrido y una agenda con algunos dirigentes de la ciudad.Tanto Galán como Pizarro, sabían de su sentencia de muerte a manos de la mafia. Pizarro, llegó a decir en declaraciones a la prensa nacional e internacional, que la firma de los acuerdos de paz con el gobierno, era una especie de sentencia de muerte, y dos meses después de su firma de los acuerdos de paz en el Palacio de Nariño con el presidente liberal Virgilio Barco Vargas, Pizarro, fue asesinado. Crimen que sigue impune a pesar de haber sido declarado por la justicia también de lesa humanidad.

Galán, era un serio aspirante a la presidencia para las elecciones en 1990, al lado de Pizarro, fuertes competidores y de altos quilates, con ideologías distintas, pero con la inspiración de ser unos demócratas, uno con partido de ideales liberales, de igualdad, libertad, de democracia y de responsabilidad en el caso del inmolado líder liberal. Y Pizarro, quién le apostó a la paz y por una nueva nación donde se respirara democracia y justicia social.

El Nuevo Liberalismo, quiso, en su momento hacer una política diferente, una alternativa para limpiar las políticas clientelistas y corruptas de las épocas. Varios connotados dirigentes liberales se reunieron y enviaron una carta al jefe del partido César Gaviria Trujillo, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, para buscar la reunificación del partido Liberal, y estuvieron en dicho esfuerzo Juan Fernando Cristo, Guillermo Rivera, Yesid Reyes, Cecilia López, Amilkar Acosta, Eduardo Díaz, entre otros, y acordaron hacer una carta al Director del partido liberal César Gaviria Trujillo, firmada por Sebastián Rozo y Ramiro Bejarano. Propósitos que quedaron en borrador y a la espera de la buena voluntad política del presidente Santos y César Gaviria Trujillo.

¿Cómo hubiese sido un gobierno de Luis Carlos Galán? ¿Hubiese llenado las expectativas de un país acorralado por el poder de las mafias del narcotráfico y la corrupción que en ese momento puso en jaque al país? ¿Cómo hubiese sido el comportamiento del partido Liberal, frente a un gobierno de Galán? ¿La extradición hubiese dado sus frutos, mandando a los capos de la droga a los EE.UU? ¿Era el camino correcto en esa profunda crisis? En la década de los años 80s y 90s, cayeron muchos hombres buenos que le hubiesen podido cambiar el rumbo al país. Décadas de derramamiento de sangre como el exterminio de cinco mil hombres de la UP. Y dos candidatos presidenciales como Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, de la misma UP. Los hijos del finado Galán, si darán la talla con el legado que dejó su padre? Esto está por verse, en un país que todavía no se asoma al final túnel tenebroso de la guerra y la crueldad.

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