Se cumplieron 100 días de Luz Adriana Camargo al frente de la Fiscalía y, aunque prometió “cinco pilares” para sus cuatro años como jefe del ente acusador, ni los propios funcionarios de la entidad conocen o entienden realmente cuál será la ruta de esta administración. Lo único que se conocen son decisiones que, para algunos críticos, confirma que se trata de una “fiscal de bolsillo” del Gobierno Petro.
Luz Adriana Camargo apenas se estrenaba como fiscal y la Fiscalía tomó la decisión de llamar a juicio al expresidente Álvaro Uribe por dos delitos, aun cuando en dos oportunidades el mismo ente acusador presentó la solicitud de preclusión del proceso. En cuestión de semanas y por cuenta de una nueva administración, la Fiscalía cambió de forma radical su visión del caso.
Como consecuencia de la decisión adoptada por la Comisión Nacional de Disciplina Judicial de formular pliego de cargos al fiscal Mario Andrés Burgos Patiño, la Delegada para la Seguridad Territorial de la Fiscalía General de la Nación declaró fundada la recusación presentada por… pic.twitter.com/ARy5jP9yes
— Fiscalía Colombia (@FiscaliaCol) July 10, 2024
“Contando con apoyo consciente, deliberado y sistemático de múltiples personas, bajo la coordinación, la dirección y con el beneplácito, patrocinio o aval suyo, materializó la estrategia que idearon para lograr testimonios, documentos y/u otros medios probatorios que dieran cuenta de hechos o situaciones”, señaló el fiscal que trató de iniciar una discusión en plena audiencia. Ese fiscal salió de su encargo.
Sorprendió cómo la Fiscalía cambió de manera express las interpretaciones y hechos que la misma entidad venía investigando. La respuesta quizá esté en los movimientos internos, con cambios de fiscales en los procesos de mayor relevancia, al punto de que en investigaciones tan cruciales como la financiación ilegal en la campaña Petro Presidente, las chuzadas y el polígrafo a Marelbys Meza, la UNGRD y los ministros vinculados, se quedaron en el congelador.
Lo peor del nublado panorama en la Fiscalía es que en muchos de esos casos, antes de la llegada de Luz Adriana Camargo, las decisiones estaban tomadas. Así se confirmó con la imputación que, según fuentes de la misma entidad, se tenía lista contra Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol y entonces gerente de la Campaña Petro Presidente.
Al contrario, la Fiscalía le pisó el acelerador a otros asuntos y contra protagonistas distintos, incluso rivales políticos de quienes eran investigados. Fue así como tomaron la determinación de abrir una investigación por las presuntas irregularidades en la financiación de la campaña presidencial de Federico Gutiérrez, así las cosas, solo un sector quedó en la lupa de la Fiscalía de Luz Adriana Camargo.
De igual forma, estaban anunciadas las decisiones en el proceso que enreda a Laura Sarabia, pero no pasó nada. La entonces jefe de Gabinete salió del gobierno y regresó con más poder, ahora como Directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) aun cuando los policías judicializados por este escándalo, decidieron aceptar su responsabilidad.
Ahora y como si fuera poco, se lanzan contra sus propios funcionarios. El fiscal Mario Burgos, el único que se atrevió a imputar y judicializar al hijo del presidente, terminó perseguido por los procesados, con denuncias y recusaciones que, finalmente, surtieron efecto. Lo sacaron del proceso y enfrenta una investigación en la Comisión de Disciplina Judicial.
El fiscal Burgos tenía lista una nueva imputación contra Nicolás Petro, por hechos de corrupción en la Gobernación del Atlántico y ahora ese proceso quedará en manos de otro fiscal que, seguramente pedirá tiempo para estudiar el caso y resolver si se lanza con la imputación, pero, con lo que ocurrió con Burgos, va a ser muy difícil que un fiscal se arriesgue a cumplir con rigurosidad su trabajo.
Los críticos advierten que la agenda petrista en la administración de Luz Adriana Camargo se estaría cumpliendo. Por ahora, la promesa de la fiscal de buscar la verdad y defender la justicia, se estaría enredando en decisiones que se alejan de ese propósito. Esos mismos críticos advierten que su cercanía con el ministro de defensa, Iván Velásquez, terminó ganando terreno y la ubicaron en la orilla petrista del país.
